lunes, 10 de noviembre de 2008

Renace el misterio sobre el "extraterreste" que pescaron en las playas de Monte Hermoso


Durante 25 años fue uno de los secretos mejor guardados entre los vecinos de la localidad bonaerense de Pergamino, al menos entre aquellos que tuvieron acceso a la historia y, fundamentalmente, pudieron conocer en persona a la extraña criatura bautizada inicialmente “pez diablo”.
Se trata de un caso que se mantuvo en las sombras hasta que la propietaria rompió el silencio y exhibió al “monstruo”, aclarando que en los últimos tiempos dejó de creer que era un espantoso pez y se convenció de que en realidad tiene en su poder un “bebé extraterrestre”, que pescó en unas vacaciones en Monte Hermoso y posteriormente disecó para conservarlo.
La historia tiene su epicentro en la mencionada ciudad de Pergamino, donde Palmira Pajón atiende un negocio llamado Casa Graciela, ubicado sobre la calle San Nicolás al 900. Allí el “bicho” era exhibido entre la gente cercana a su familia, es decir, un minúsculo grupo de afortunados que podían observarlo en su habitáculo de cristal.
Es un ser de aproximadamente 60 centímetros de alto, de color ocre y que fue “pescado” en ocasión de unas vacaciones en Monte Hermoso.
Para agregar misterio y detalles impactantes al caso, se sabe que la mujer fue “visitada” varias veces por Hombres de Negro, quienes se mostraron interesados en la criatura y hasta la reclamaron. Además, se asegura que hay otros especímenes iguales en distintas partes del mundo.
La primera vez
Hace un tiempo, la propietaria de la criatura decidió darlo a conocer brevemente y brindó declaraciones al noticiero del canal América. En aquel entonces, la mujer contó los pormenores del episodio: “lo pesqué yo en Monte Hermoso. Fuimos con mi marido a la playa a pescar corvinas cuando en mi caña se prendió algo pesado. Después de mucho trabajo pude traerlo hasta la costa”.
“Cuando logré sacarlo, empezó a caminar hacia mí, se apoyó en sus manitas y nos miró a los dos. Yo me asuste y me fui, pero mi esposo se hizo cargo de la situación. Giraba la cabeza porque tenía el cuello como nosotros “, relató Pajón.
El “monstruo”, que actualmente reposa imperturbable en una caja de cristal, donde se mantiene erguido y ajeno a las especulaciones sobre su origen, murió a los pocos minutos de ser “pescado”, pero tuvo tiempo de provocar terror entre los integrantes del matrimonio.
“Cuando lo sacamos del agua -dijo Palmira- quedó sentadito en la arena como los humanos, puso sus dos bracitos para el equilibrio y empezó a mirar a mi marido, luego se dio vuelta y me miró a mi. Después empezó a mirar a todos lados, seguramente era la primera vez que observaba humanos”.
Cambio de enfoque
“Al comienzo, creíamos que se trataba de un pez extraño, por eso en un primer momento le pusimos pez demonio, pero con los años nos dimos cuenta y comprobamos que se trataba de un bebé extraterrestre”, dijo la mujer. En ese sentido, se sabe que Palmira recibió a investigadores de lo paranormal y hasta periodistas extranjeros en varias ocasiones, quienes se interesaron en su hallazgo.
Aunque no hay mucha información sobre la actualidad del ser, se pudo averiguar que una división del Ejército se encargó de analizar los restos de la criatura, pero con resultados desconocidos. Al mismo tiempo, especialistas de Canadá llegaron hasta Pergamino, y le confirmaron a Palmira que en ese país habían descubierto dos especímenes de iguales características.
“Tiene más o menos veinticinco años, y estuvo guardado en una caja. Pero mi yerno encontró esa caja, la abrió y vio lo que contenía. No sabía lo que era eso. Me vino a preguntar, y entonces le conté que hacía años estaba guardado”, explicó la mujer en la entrevista.
Amenazas oscuras
La primera “visita” sospechosa, que le reveló casi sin dudas la importancia de la criatura, fue protagonizada por “un hombre negro, grandote, gordo y con sombrero negro. Se le volaban las solapas del sobretodo, bailaba, pero cuando bailaba me amenazaba. Vivió amenazándome todo el rato”.
“Yo le preguntaba: ¿quién es usted? Se me ocurrió decirle eso, no sabía qué hacer. No me contestó. Le volví a preguntar: “¿quién es usted?”, y tampoco. Entonces pensé: la próxima vez se lo voy a decir fuerte por si está mi yerno, para que entre y vea. Me adivinó el pensamiento y desapareció”, contó la mujer.
Fuente: Diario El Día de La Plata.

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